No hay nada que dé más pereza que la limpieza de una casa tras una reforma. Ya la reforma en sí misma es un trastorno importante para toda la familia y casi siempre y buen quebradero de cabeza, como para después, tener que afrontar el esfuerzo importante que supone la tarea de limpiarlo todo para dejarlo como estaba.

La limpieza en sí misma, es una tarea poco agradecida y que normalmente, nos cuesta trabajo acometer. Mucho más, si lo que se trata de limpiar es una vivienda -con todos sus recovecos- que ha sufrido una reforma. Y lo cierto es que da igual que uno solamente haya reformado un baño. Al final, toda la casa se acaba ensuciando de polvo. El polvo blanquecino de las obras queda en suspensión y se va asentando por toda la casa, aun cuando cerremos bien todas las puertas.

Por estas razones, es aconsejable confiar la limpieza de una reforma del hogar a una empresa de limpieza profesional. La mayoría de nuestros clientes nos dicen: “es el mejor dinero invertido”, “lo pago con gusto con tal de quitarme esto de encima”, “la limpieza y la mudanza: pago lo que sea”.

Lo que mucha gente no sabe es que precisamente para los casos de la limpieza de ocupación de una vivienda, es necesario planificar bien los tiempos. Es decir, normalmente se planifica la mudanza de todos los muebles de la casa para un día concreto, y se fija así con la empresa contratada. Y normalmente también, se prevé que los obreros acaben antes de ese día de rematar sus trabajos. Pero en la vida real, lo que pasa es que ya hemos cerrado el día de la mudanza, ya tenemos cerrado nuestro día de salida de nuestro anterior hogar, y al final los obreros no acaban la reforma el día que dijeron. Y para más lío, entre medias, debemos hacer la limpieza de la casa antes de que lleguen los muebles. En resumen, nos juntamos el mismo día los obreros que rematan, los que limpiamos la casa y los de la mudanza, con el resultado esperado: que no se puede limpiar porque hay gente por todos los lados y que lo limpiado apenas dura unos minutos limpio ya que se sigue aposentando el polvo en suspensión que se está generando simultáneamente a la limpieza, y con el consiguiente cabreo, como es lógico, del cliente que contrata el servicio de limpieza y luego le toca a él seguir limpiando tras la mudanza.

PLANIFICA BIEN LOS TIEMPOS

Por tanto, es fundamental planificar muy bien los tiempos. Estos son los consejos a seguir:

  1. Fijar la fecha de la mudanza dos semanas más tarde de la fecha teórica del fin de las obras. Como el fin real de la reforma se retrasará una semana, aún tenemos una semana para dejar que el polvo se asiente.
  2. Fijar con los obreros el fin de obra dos semanas antes de la fecha prevista para la mudanza. Esto parece lo mismo que lo anterior, pero en realidad es curarse en salud, se trata de decirle a todos los obreros que necesitamos que terminen en una fecha concreta para que, contando con su retraso habitual, al final acabemos cuando necesitamos.
  3. Dejar la casa cerrada al menos un fin de semana (2 o 3 días) sin que pase nadie y siempre una vez que haya salido el último obrero de la vivienda. De esa forma conseguiremos que pase el tiempo suficiente y en las condiciones óptimas para que el polvo se asiente y la limpieza tenga el resultado esperado.
  4. Por último, contratar la limpieza con una empresa seria y responsable que cumpla las fechas y los tiempos prometidos para terminar siempre antes de la fecha cerrada para la mudanza.

 

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